|
A las 8 de la mañana partimos hacia Ulea con la compañía de la lluvia para encontrarnos allí con todos los participantes de la salida. Eramos un total de 18 personas con ilusión y ganas de pasar un buen día, y con esos ánimos decidimos tomarnos un cafe y medio bocadillo que bien se podría hacer pasar por una barra entera de kilo. De allí nos dirigimos a por las Celestinas de Ulea. Fue todo un festival de pico y martillo que nos brindó y sorprendió con grandes muestras de Celestina. Estabamos tan ensimismados con las tareas mineras que tranquilamente se nos hicieron casi las 4 de la tarde. Cuando el ruido del martillo paró, otro ruido nada despreciable apareció... el de nuestros estómagos reclamando su suculenta comida. Hicimos esto realidad en un bar que nos propuso una comida sencilla pero que terminó siendo digna de reyes. Con los estomágos contentos y con más ganas de seguir la excursión, nuestro amigo y socio Honorio nos invitó a Barinas, donde pudimos comtemplar un paraje precioso bañado por el río Chicamo. Las laderas del Mastrichtiense mostraban algunos ejemplares fósiles que fotografiamos y observamos con atención. Nuestra amiga lluvia de nuevo hizo aparición, precipitando nuestro regreso al coche y a casa, a por un merecido descanso después de 12 horas de excursión, risas y aventuras disparatadas. Toda una experiencia irrepetible que pasamos muy agradablemente en compañía de nuestros amigos. En definitiva, una excelente escursión con muy buenos resultados. No te pierdas la próxima.
|